PROYECTO ANUAL III

¿Te has preguntado qué sucede con tu hijo antes de abrir la puerta del salón?

Sucede una emoción tan grande que es imposible contener y se desborda en un ataque de risa o al comenzar a brincar sin aparente razón. Es ahí que la maestra se acerca y aquieta el corazón de los chicos diciendo que todo va a salir bien y de la nada surge un juego, una pregunta, una forma de respirar que los ayude a enfocar y regresar a su centro.

Los pequeños sienten orgullo por mostrar a papá y mamá lo que han trabajado en el año, quieren quedar bien, se han esforzado tanto...

No saben que como adultos no lo juzgamos, por el contrario disfrutamos cada mueca, cada risa, cada intento. No saben que la piel se nos pone chinita al escucharlos hablar inglés y ver todo lo que son capaces. No saben que sea lo que sea que ellos hagan siempre los vamos a amar y sin condiciones.

Chicos gracias por su esfuerzo, gracias por disfrutar lo que hacen y por aprender a controlar sus emociones, les adelanto que no es sencillo... Incluso a nosotros como "adultos" se nos quiebra la voz al verlos crecer.