PAPÁ

De papá aprendí que no hay imposibles, que los límites suceden bajo la suela de los tenis y que no hay poder más fuerte que la imaginación.

Papá era capaz de construir un enorme castillo con un par sábanas y el respaldo de las sillas; de los cuentos hacía sus propias versiones, que por lo regular eran más divertidas que las originales y de una caja de cartón armaba un avión capaz de volar a Marte. Me parecía entonces que el universo cabía en sus manos que era invencible, que a su lado nada podría salir mal.

 

Por esto y por mucho más, ¡FELICIDADES!